miércoles, 28 de marzo de 2018

Unidad 1 B


La literatura latinoamericana

A través de su larga historia de vecindad continental, Brasil y los países hispanoamericanos se han desconocido mutuamente en lo que respecta a la traducción de buena parte de su producción narrativa y textual. Aparte de los grandes autores del boom latinoamericano y una que otra labor de grupos de poetas, escritores o investigadores que cruzan las fronteras académicas y culturales entre los países, la traducción al interior del continente no se ha constituido como una práctica capaz de tender puentes y superar las distancias que se trazaron entre los pueblos que compartían el territorio americano al sur de la línea del Ecuador. Algunos autores afirman que ese mutuo desconocimiento traductorio es resultado, entre otros elementos, de una difusa certeza las lenguas española y portuguesa no serían tan distintas entre sí, sino que al compartir un repertorio de palabras y enunciados tan parecidos en el plano morfosintáctico, su traducción se revelaría una práctica desprestigiada, por innecesaria, en ambos lados de las fronteras.

Así, desde una traducción precaria entre dos mundos de gigantescas dimensiones no sólo geográficas, sino culturales e históricas y una labor intelectual que fraguó el concepto de literatura latinoamericana, hoy día universalmente adoptado como referente teórico, aunque igualmente de reconocida insuficiencia como elemento capaz de ofrecer un mapa adecuado de la heterogeneidad continental, empezamos ese recorrido intentando aclarar el sentido primero que el término América Latina conlleva en su convocatoria, para enseguida buscar entender cómo se articulan las literaturas nacionales en su interior. Desde luego que la hipótesis que orienta este trabajo ya se manifestó en la última parte de la oración anterior, cuando planteamos la existencia de literaturas nacionales (peruana, paraguaya, brasileña etc.) con sus distintos estadios de desarrollo vinculadas al de las culturas y sociedades que representan, como constructos suficientes y plenos para el acercamiento a la literatura que se produce en sus territorios.

América Latina, un concepto en construcción

El origen del nombre l'Amérique Latine aparece en la segunda mitad del siglo XIX, en Francia, como resultante de la estrategia de proposición de “un programa de acción para incorporar el papel y las aspiraciones de Francia hacia la población hispánica del Nuevo Mundo”, y demarca el paso a un nuevo estado conceptual, que fija la descendencia latina en base al referente histórico-político, según John Phelan.

Esa política panlatinista que sostenía sus principios fundados en la “unidad lingüística y en el catolicismo romano” y buscaba “promover la homogeneidad cultural y política del llamado Mundo Latino, bajo el liderazgo paternalista de Francia”, consistía en el envío de tropas para defender los intereses franceses en el continente, alrededor de 1860, frente a la amenaza  de  invasión  de  México  por  los  Estados  Unidos norteamericanos. La empresa se reveló un fracaso pero el panlatinismo solo vino a reafirmar que “América es, entre otras muchas cosas, una idea creada por europeos, una abstracción metafísica y metahistórica, al mismo tiempo que un programa práctico de acción”, cuyas “imágenes europeas del Nuevo Mundo encuentran sus símbolos apropiados en los diversos nombres bajo los cuales América ha sido conocida”.

A lo largo del siglo XX, el término América Latina pasa a expresar su diferencia frente a Norteamérica tomando a sí lo que Alberto Moreiras llamó una “representación comprometida”, al hacer referencia a la constitución del latinoamericanismo académico norteamericano, por presentarse como la idea de la “reivindicación de la diferencia cultural que necesita resistir a la asimilación por la modernidad eurocéntrica”. Determinada en muchos casos por un análisis marxista de la historia, esa modalidad narrativa se olvidará, sin embargo, de que su constitución también ha sido parte estructurante de la modernidad a la cual pretende oponerse.

Desde el americanismo de José Enrique que se erige en 1953 contrapunto al panamericanismo norteamericano, al “nuestro americanismo” de Roberto Fernández Retamar, que reivindica un recomienzo cultural a partir del punto cero de la historia instaurado por la revolución cubana, al inicio de los años setenta, el continente latinoamericano se vuelve así “uno de los campos de batalla en que los distintos sujetos combaten por la construcción de su proyecto, en función de sus particulares memorias”. En ese sentido, la opción de Richard Morse por el término Iberoamérica, en lugar de América Latina, en su libro O espelho de Próspero , señala hacia un intento de superar las ultrapasadas categorías “eurocéntricas y bonapartistas” que a su parecer empañan los análisis planteados desde los varios enclaves discursivos.

Sea el continente descrito como un “territorio imaginario” o una “categoría de conocimiento”, lo seguro es que la construcción de la “unidad de América Latina ha sido y sigue siendo un proyecto del equipo intelectual propio, reconocida por un consenso internacional”; que a pesar de las dificultades insiste “en nadar contra la corriente” y desea “convertirse en forjadora de una tradición cultural”.
 


Actividad

Investiga acerca de la Literatura Latinoamericana y realiza una infografía basada en la línea del tiempo de aquella.



Textualidades indígenas

[1]Lo que, durante muchos años, se consideró literatura latinoamericana fue la escrita en español a partir de la llegada de los conquistadores al continente, pues se olvidó la que habían producido los aborígenes y que expresaba su realidad y problemática. La producción literaria de las principales culturas aborígenes es conocida como “literatura precolombina”, esto es, anterior a la llegada de Colón, o “textualidades indígenas”. Entre estas obras cabe destacar la poesía azteca, los relatos mayas y el teatro inca. Uno de los tópicos de estas textualidades indígenas son las cosmogonías (relatos que tratan sobre el nacimiento del mundo), como el Popol Vuh de los maya-quichés.

Así, los pueblos originarios de este continente antes del año 1492 poseían sus formas materiales y simbólicas de apropiación de su mundo, que respondían a sus horizontes de expectativas adecuadas a sus posibilidades de existencia. Tenían sus "literaturas", "historias", "mitos", "dioses" y "demonios", entre otros. Es decir, sus cosmovisiones de mundo respondían a sus posibilidades materiales de existencia.

Además, se habla de "pueblos" en plural, puesto que en la América Latina antes del siglo XV europeo, en este continente extendido del norte al sur del planeta la heterogeneidad imperante era realmente basta. Convivían en un espacio territorial tan extenso articulaciones sociales desde imperios hasta tribus nómades, pueblos arcaicos y pueblos de avanzada. El espacio estaba configurado por diversas zonas de influencia; dichas zonas son conocidas como: Mesoamericana, Andina e Intermedia. Es decir, lo que encontraron los europeos al acceder al continente fue un rico tejido social cuyas diversas expresiones socio-históricas registraban la profunda complejidad humana posible. No obstante, el imaginario del conquistador europeo encuadró falsamente una homogeneidad, no sólo entre las diversas configuraciones sociales, sino una especie de mimesis mágica entre los originarios y el paisaje circundante.

Es pertinente aquí establecer qué se entiende por textualidades o literaturas. Estas las consideraremos como condensación de articulaciones de espacios epistémicos (de conocimiento) o materialización de formas discursivas que corresponden a formas específicas de ideologías que a su vez se ven condicionadas por formas materiales de producción de grupos humanos sociohistóricamente constituidas. Es decir, un "texto" literario resulta un espacio de cruce de prácticas sociales reales.

Por ende, toda manifestación literaria se articula profundamente con su contexto sociohistórico y al estar inserto allí, su expresión responde a las contradicciones internas y externas de su producción. Toda obra literaria entra en diálogo con su tiempo, su contexto, sus productores, sus receptores, su pasado inmediato y lejano, sus posibles futuros interlocutores; sea en consonancia o en tonos contradictorios. Este diálogo se manifiesta como una toma de posición frente al mundo, al conjunto social, al individuo. Reproduce o es contestario.

Entonces, las literaturas se constituyen en prácticas e institucionalizaciones objetivas de producción y reproducción de prácticas discursivas contradictorias, es decir, de grupos humanos en contradicción. Un texto literario expresa y condensa cosmovisiones de grupos sociohistóricos, que tratan de dar sentido a sus existencias; acusa José Miguel Oviedo respecto al corpus multilingüístico indígena:

"El natural impulso de todo pueblo por lo fabuloso y lo extraño fue particularmente fecundo entre las sociedades indígenas americanas: una red de creencias y prácticas mágicas sostenía su concepción del mundo y les permitía comprenderlo y así conjurarlo. Querían testimoniar su presencia en el cosmos y conservar una relación armónica con él; todo tenía para ellos un sentido misterioso, todo era una cifra de su origen y su destino".

Dicha afirmación debe ser tomada críticamente, –esta reproduce gran parte de la discusión en juego en este campo investigativo–, al menos en tres corolarios de discusión:

a)    Gesta un mito científico que ignora que todo grupo humano posee acercamiento mágico-religioso a su entorno, y por ello, omite el pasado mágico de los imaginarios europeos;

b)    Dichas cosmovisiones más allá de aspirar a un testimonio de presencia responden a la necesidad de los seres humanos por dar sentido a sus existencias;

c)  Crea la falsa imagen de que las cosmovisiones y sus materializaciones literarias se dirijan hacia lo fabuloso y extraño, olvidando que lo realmente místico no es cómo sea el mundo, sino que el mundo sea.

Oviedo señala que al estudiar las literaturas prehispánicas debe considerarse al menos que:

a)   No se puede establecer una específica autonomía estética de estas manifestaciones acorde a las funciones y categorías de una cosmovisión judeo-cristiana occidental;

b)   Dichas expresiones responden a dar cuenta de las experiencias colectivas, a tal punto que en muchos casos los autores o autor individual sea acallado y sea la voz del pueblo la que cuenta sus vivencias (voces heterogéneas, ajenas, palintextos) y;

c)   Esas literaturas al tener un fuerte aliento colectivo cumplían una función social dentro de un contexto más vasto al de sus posibilidades, es decir, conservaban la memoria de ciertos hechos, personajes y hechos.

En otras palabras, en la América prehispánica se encuentran literaturas anónimas, colectivas, sin una textualización en términos de su escritura.

Se puede asegurar la existencia antes de 1492 de literaturas, de textualidades: bailes, códices, iconos, "trovadores". Sus manifestaciones fonéticas por excelencia tenían un carácter onomástico o topográfico; algunas otras manifestaciones ágrafas daban cuenta de emociones y actitudes humanas. Todas estas textualidades tenían un carácter conservador de la memoria como ya se ha mencionado y ello era así al ostentar la esencia viva de sus respectivas culturas, lo fundamental de su experiencia histórica.

En la actualidad recorrer hacia la sombra de la preconquista pasa necesariamente por el proceso de alfabetización y domesticación de las literaturas originarias. Allí reside con plena fuerza el sesgo del conquistador, las contestatarias y otras sumisas "grafías" de los vencidos. No obstante, es el camino.

Hablar de literaturas o textualidades indígenas no es un mero ejercicio de arqueología cultural, sino el reconocimiento de una configuración antropológica que enriquece y estimula la creación literaria del presente, por lo menos donde los restos de esa herencia no se han perdido del todo.




Lecturas

El Popol Vuh o Popol Wuj (el nombre quiché se traduciría como: "Libro del Consejo" o "Libro de la Comunidad"), es una recopilación de varias leyendas de los quiché, un pueblo de la cultura maya que ocupó partes de Guatemala y de Honduras. Más que un sentido histórico, el libro tiene valor e importancia en el plano religioso; de hecho, se le ha llamado el Libro Sagrado o la Biblia de los maya-quichés.Es una narración que trata de explicar o contar de alguna manera el origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza.




La creación del mundo según el Popol-Vuh

“Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gugumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gugumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la claridad en acción del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo. Entonces vinieron juntos Tepeu y Gugumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

      ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado —así dijeron.

Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:

      ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas. Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie. Y así se llenó de alegría Gugumatz, diciendo:

      ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá!

      Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas. Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua. De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.


Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos. Y dijeron los Progenitores:

      ¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.

Así dijeron cuando meditaron y hablaron enseguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas los venados y a las aves:

      Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os tendréis. Y así como se dijo, así se hizo.

Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:

      Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra. Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores:

      Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
      Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, ínvocadnos, adoradnos!, les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí:

      No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores. Entonces se les dijo:

      Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Ésta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.

Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.

      ¡A probar otra vez! Ya se acercan el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. De este modo hicieron a los seres humanos que existen en la tierra.”


Asedio a Tenochtitlán7 (del manuscrito de 1528, ed. Mengin)


“Y todo esto pasó con nosotros.
Nosotros lo vimos,
nosotros lo admiramos.

Con esta lamentosa y triste suerte nos vimos angustiados.
En los caminos yacen dardos rotos, los cabellos están esparcidos. Destechadas están las casas, enrojecidos tienen sus muros.
Gusanos pululan por calles y plazas,

y en las paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas, están como teñidas, y cuando las bebimos,

es como si bebiéramos agua de salitre.
Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe, y era nuestra herencia una red de agujeros. Con los escudos fue su resguardo, pero

ni con escudos puede ser sostenida su soledad.

Hemos comido palos de colorín, hemos masticado grama salitrosa, piedras de adobe, lagartijas, ratones, tierra en polvo, gusanos . . .

Comimos la carne apenas, sobre el fuego estaba puesta. Cuando estaba cocida la carne, de allí la arrebataban,
en el fuego mismo, la comían.

Se nos puso precio.

Precio del joven, del sacerdote, del niño y de la doncella.

Basta: de un pobre era el precio sólo dos puñados de maíz, sólo diez tortas de mosco;

sólo era nuestro precio veinte tortas de grama salitrosa.

Oro, jades, mantas ricas,
plumajes de quetzal,
todo eso que es precioso,
en nada fue estimado…”


7  Manuscrito anónimo de Tlatelolco. Trad. de Angel María GARIBAY, en: La visión de los vencidos.



Actividades

1-   ¿Por qué los testimonios indígenas pueden considerarse documentos coloniales? ¿Quiénes intervinieron en su recopilación en las primeras décadas de la colonia y con qué propósito lo hicieron?
2-   Menciona dos libros del área maya-quiché y explica su contenido.

3-   ¿Qué función tenían los documentos pictográficos en la zona náhuatl? ¿Qué entendían los nahuas por “cantar pinturas”?

4-   ¿Cuáles son las teorías que hay sobre la identidad de los poetas de la zona nahua?

5-   ¿Qué entiendes por “heterogeneidad cultural y qué papel desempeñan las textualidades indígenas en la definición de este concepto?
6-   ¿Qué entiendes por “tiempo cíclico” y cómo lo observamos en el Popol Vuh?

7-   ¿Qué otras historias de la creación de la humanidad recuerdas y cómo se comparan con la de los “hombres de palo”?




Las crónicas de Indias


Las crónicas son la primera manifestación literaria que tenemos en Hispanoamérica. El autor quiere transmitir objetivamente el Nuevo Mundo. El tema principal es el hombre y la realidad americana. Son obras literarias fruto del descubrimiento y de la conquista; por ello, la literatura aquí es auxiliar de la historia. Con lo que nos encontramos es con un primer mensaje histórico y el primer testimonio literario.

Estas crónicas eran el medio más objetivo para comunicar lo nuevo (iban encaminadas a la historia, no a la literatura.). No todas las crónicas son iguales: unas imitan a los clásicos, otras se decantan por las viejas crónicas españolas, pero en general lo importante no es el estilo, sino que en cada una de ellas nos encontramos con la interpretación de la realidad americana: hombre y naturaleza nueva. Se nos ofrece una visión de esa nueva naturaleza como un paraíso habitado por un hombre bueno. Cronológicamente, y teniendo en cuenta la existencia de una superposición de movimientos (es decir, que coexisten distintos movimientos en algunas etapas), podemos dividir las crónicas en:

-  1492-1542: Etapa de expansión territorial de España: es el momento del impulso humanístico; en cierto sentido se aparca la crónica medieval. Aquí nace la historiografía indiana, que consiste en un grupo de crónicas que nos transmiten la historia.

1543-1592: Se puede hablar del comienzo del siglo de oro en España. Con rigor científico y literatura con preocupación por la historia indígena.

-    1593-1623: Auge de las letras y ciencias. En la iglesia hay un período renovador. Hay una evangelización y aprendizaje de las lenguas indígenas por parte de los peninsulares. En la época se habla de un auge de las letras y de las ciencias. Existe un interés por parte de los españoles por integrar la cultura hispánica en el Nuevo Mundo.

En la etapa de expansión territorial se encuentran Cristóbal Colón (1451-1507) y Hernán Cortés (1485-1547). Hay quien dice que el verdadero conquistador fue Colón, pero no hay objetividad alguna; Colón vende a los europeos una América como paraíso con hombres buenos ya que quería afianzar su fama como descubridor.


La obra de Colón la conocemos por su diario de viaje, el cual conservamos por Fray Bartolomé de las Casas (quien lo trata en sus crónicas). En las cartas de Colón se recoge la visión de lo que estaba ocurriendo y la gente que había allí. Se

conservan 17 ediciones de diferentes momentos y lugares. Se les ha dado el nombre de Diario a bordo, y fueron escritas entre 1492 y 1493.




Cristóbal Colón

(Génova[?] 1451 - Valladolid, 1506). El origen de este navegante, probablemente italiano, está envuelto en el misterio por obra de él mismo y de su primer biógrafo, su hijo Hernando. Parece ser que Cristóbal Colón empezó como artesano y comerciante modesto y que tomó contacto con el mar a través de la navegación de cabotaje con fines mercantiles. En 1476 naufragó la flota genovesa en la que viajaba, al ser atacada por corsarios franceses cerca del cabo de San Vicente (Portugal); desde entonces Colón se estableció en Lisboa como agente comercial de la casa Centurione, para la que realizó viajes a Madeira, Guinea, Inglaterra e incluso Islandia (1477).

Luego se dedicó a hacer mapas y a adquirir una formación autodidacta: aprendió las lenguas clásicas que le permitieron leer los tratados geográficos antiguos (tomando conocimiento de la idea de la esfericidad de la Tierra, defendida por Aristóteles); y empezó a tomar contacto con los grandes geógrafos de la época (como el florentino Toscanelli).

De unos y otros le vino a Cristóbal Colón la idea de que la Tierra era esférica y de que la costa oriental  de  Asia  podía   alcanzarse   fácilmente navegando  hacia  el  oeste  (ya  que una serie de cálculos erróneos  le habían hecho subestimar el perímetro  del  Globo  y  suponer,  por tanto, que Japón  se  encontraba  a  2.400 millas marinas de  Canarias,  aproximadamente  la  situación de  las Antillas).  Marineros  portugueses versados en la navegación  atlántica le informaron seguramente de  la  existencia  de  islas  que  permitían  hacer escala  en la navegación transoceánica; e incluso es  posible  que,  como  aseguran  teorías  menos contrastadas,  tuviera  noticia  de la existencia de tierras   por  explorar  al  otro  lado  del  Océano, procedentes  de  marinos portugueses o nórdicos (o de los papeles de su propio suegro, colonizador de Madeira)

Con todo ello, Colón concibió su proyecto de abrir una ruta naval hacia Asia por el oeste, basado en la acertada hipótesis de que la Tierra era redonda y en el doble error de suponerla más pequeña de lo que es e ignorar la existencia del continente americano, que se interponía en la ruta proyectada. El interés económico del proyecto era indudable en aquella época, ya que el comercio europeo con Extremo Oriente era extremadamente lucrativo, basado en la importación de especias y productos de lujo; dicho comercio se realizaba por tierra a través de Oriente Medio, controlado por los árabes; los portugueses llevaban años intentando abrir una ruta marítima a la India bordeando la costa africana (empresa que culminaría Vasco da Gama en 1498).

Colón ofreció su proyecto al rey Juan II de Portugal, quien lo rechazó asesorado por un comité de expertos. Probó suerte entonces en España con el duque de Medina Sidonia y con los Reyes Católicos, que lo rechazaron igualmente, por considerarlo inviable y por las desmedidas pretensiones de Colón.

Finalmente, la reina Isabel aprobó el proyecto de Colón por mediación del tesorero del rey, Luis de Santángel, a raíz de la toma de Granada, que ponía fin a la reconquista cristiana de la Península frente al Islam (1492). La reina otorgó las Capitulaciones de Santa Fe, por las que concedía a Colón una serie de privilegios como contrapartida a su arriesgada empresa; y financió una flotilla de tres carabelas -la Pinta, la Niña y la Santa María-, con las que Colón partió de Palos el 3 de agosto de 1492.

Navegó hasta Canarias y luego hacia el oeste, alcanzando la isla de Guanahaní (San Salvador, en las Bahamas) el 12 de octubre; en aquel viaje descubrió también Cuba y La Española (Santo Domingo) e incluso construyó allí un primer establecimiento español con los restos del naufragio de la Santa María (el fuerte Navidad). Persuadido de que había alcanzado las costas asiáticas, regresó a España con las dos naves restantes en 1493.

Colón realizó tres viajes más para continuar la exploración de aquellas tierras: en el segundo (1493-96) tocó Cuba, Jamaica y Puerto Rico y fundó la ciudad de La Isabela; pero hubo de regresar a España para hacer frente a las acusaciones surgidas del descontento por su forma de gobernar La Española. En el tercer viaje (1498-1500) descubrió Trinidad y tocó tierra firme en la desembocadura del Orinoco; pero la sublevación de los colonos de La Española forzó su destitución como gobernador y su envío prisionero a España.

Tras ser juzgado y rehabilitado, se le renovaron todos los privilegios -excepto el poder virreinal- y emprendió un cuarto viaje (1502) con prohibición de acercarse a La Española; recorrió la costa centroamericana de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Regresó a España aquel mismo año y pasó el resto de su vida intentando conseguir mercedes reales para sí mismo y

para sus descendientes, pues el rey Fernando intentaba recortar los privilegios concedidos ante las proporciones que iba tomando el descubrimiento y la inconveniencia de dejar a un advenedizo como único señor de las Indias.

Colón había descubierto América fortuitamente como consecuencia de su intuición y fuerza de voluntad. Aunque fracasó en su idea original de abrir una nueva ruta comercial entre Europa y Asia, abrió algo más importante: un «Nuevo Mundo» que, en los años siguientes, sería explorado por navegantes, misioneros y soldados de España y Portugal, incorporando un vasto imperio a la civilización occidental y modificando profundamente las condiciones políticas y económicas del Viejo Continente. Aunque los vikingos habían llegado a América del Norte unos quinientos años antes (expedición de Leif Ericson), no habían dejado establecimientos permanentes ni habían hecho circular la noticia del descubrimiento, quedando éste, por tanto, sin consecuencias hasta tiempos de Colón.



Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566)

Es el símbolo del cronista que va a evangelizar esas tierras. Juega un papel histórico importante: es, a la vez, actor y testigo de las hazañas españolas en el Nuevo Mundo. Será el defensor de los indios. Toda su vida fue una continua lucha para tratar de mejorar la forma de vida indígena, quienes estaban mal tratados por los españoles.

Nace en Sevilla, en 1484 (o 1474, según que manual utilicemos, veremos una fecha u otra de nacimiento) en el seno de familia de mercaderes. Hacia 1500 viaja a Nuevo mundo y está allí en el comienzo de la explotación de la isla La Española. Va viendo el aniquilamiento de indígenas que viene dado por el trabajo, al que los indígenas no están acostumbrados y por las enfermedades a las que los indígenas no estaban inmunizados. En 1510 existen ya las Leyes de Burgos, con buenas intenciones, pero no consiguen terminar con el sistema casi feudal que existía allí. De hecho, Fray Bartolomé tuvo su repartimiento de indígenas, a los que no trató nunca mal. En 1513 estaba en Cuba y presenció la matanza de Caonao; ante esto, reaccionó con fuerza porque entendió que el sistema era                 esclavista y, como tal, injusto.
                 En 1514 renuncia a su repartimiento de indígenas y regresa a España para hablar con el rey, Fernando El Católico, para promulgar unas leyes nuevas, ya que las de Burgos no eran suficientes. De hecho, habla con el Cardenal Cisneros e intenta que se supriman los repartimientos de indios. En 1515 es nombrado procurador y protector universal de todos los indios. Y en 1523 en el Convento de dominicos, en la isla de La Española, comienza a interesarse por la doctrina tomista; busca en las bibliotecas argumentos científicos que sirvieran de base para ayudar a los indígenas. Así, comienza a poner en práctica sus teorías y participa en la reducción pacífica de la rebelión de un cacique indígena llamado Enriquillo (tema que será tratado en el siglo XIX por Manuel de Jesús y Galván en una novela histórica).

En 1540 vuelve a la península para seguir reclamando esos derechos de los indígenas; algo le favorece esta vez: años antes el Papa Pablo III proclamó que los indios son verdaderos hombres y no deben ser privados de su libertad. En este momento escribe Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde da una espantosa visión de lo que ocurre en el Nuevo Mundo. Entre 1542-1543 Carlos V afirma en Valladolid las Leyes Nuevas, donde se suprimen las encomiendas, esclavitud y el trabajo forzado para los indígenas (algo insuficiente para Fray Bartolomé). En 1544 regresa a La Española como obispo. Se encuentra con el rechazo de todos los españoles que estaban allí; con resistencia imposible de controlar, e incluso desde la península, donde se vuelven a establecer las encomiendas. Durante unos años, Fray Bartolomé está aislado, decepcionado. En 1547 vuelve a la península para volver a hablar con la corte. Escribe poniéndose al servicio de los indígenas.

Tanto la Historia General de las Indias como Apologética Historia no fueron editadas hasta el siglo XIX.

Historia general de las Indias: ofrece una de las grandes historias de la conquista escritas en el siglo XVI ya que se basa no solo en su experiencia (característica principal de las crónicas) sino en documentos que conoce de primera mano, como el diario de Colón. Recoge la historia del descubrimiento hasta 1520, donde destacan dos figuras: Colón y Fray Bartolomé. La obra está dividida en tres libros y se comenzó a escribir en La Española, pero se terminó en la península. El prólogo se escribió en 1552 y los dos primeros libros están dedicados a Colón (considera la misión de Colón querida por la providencia divina para descubrir el Nuevo Mundo). El tercer libro trata sobre él mismo, en su época de clérigo hasta su entrada en la orden dominica. Aquí hay datos biográficos gracias a los cuales conocemos su evolución con respecto a los problemas del Nuevo Mundo. Esta obra es importante porque en ella se denuncian los abusos cometidos por parte de los conquistadores y las consecuencias negativas que ello tuvo para los indígenas. Además, todo está descrito con un tinte trágico.

Brevísima relación de la destrucción de las Indias: al contrario que las otras obras, sí fue editada en su momento, en Sevilla en 1552. En un principio estaba destinada a la mejora de las condiciones indígenas y sirvió a los enemigos de la corona española para extender la leyenda negra española. Es una crónica atroz, donde se describen barbaridades cometidas en Hispanoamérica. Tuvo su proyección europea: en la edición alemana de 1597 aparecían láminas donde se representaban escenas macabras hechas por españoles con la finalidad de que, aquel que no supiera leer, por lo menos que conociera la historia. En esta crónica están descritos unos atropellos contra los indígenas. Hay una clara diferenciación entre los indígenas (que representan el bien) y los españoles (que representan el mal). La comienza a escribir entre 1542-1543 y hasta que la edite irá añadiendo párrafos, sobre todo del incumplimiento de las leyes por parte de los españoles. Está dedicado a Felipe II, algo corriente en la época, ya que esperaba el apoyo del príncipe. Tiene una estructura sencilla y, a pesar del título, es una larga sucesión de acciones (matanzas, destrucciones, barbaridades, etc.) que se hacen en la primera mitad del siglo de conquista en el nuevo territorio. Lleva un orden geográfico que se corresponde, más o menos, con la cronología de la conquista. La clave de la obra es la oposición entre el bien y el mal.

Con esta obra, Fray Bartolomé será el precursor de la literatura indianista (llamada así en el siglo XIX) e indigenista (en el siglo XX). Marca el camino que seguirán otros ante la injusticia de la situación inhumana de los indígenas en la sociedad. La figura del indígena está presente en la literatura desde siempre (Fray Bartolomé, Palafox y Mendoza, etc.). En el Barroco Sor Juana Inés de la Cruz introduce la figura del indígena y su lengua en sus poemas, algo que será más habitual en el siglo XIX.

Concha Meléndez diferencia entre indianismo e indigenismo. En ambos casos es literatura de indígenas, la diferencia es el trato que se le da. En el indianismo, del siglo XIX, se utiliza la figura del indio como elemento literario, sobre todo en el Romanticismo, donde el indígena es contemplado más como ser exótico que como hombre con problemas sociales. En la literatura indigenista el indígena es el protagonista; hay una intención consciente por parte del autor de protestar. El indio ya no será exótico y decorativo, sino el centro de la novela (como Rosario Castellano que, además de escribir novelas y cuentos indigenistas, es activa en la política mediante diálogo, talleres, enseñanza a indígenas y escribiendo teatro, etc.; José María Arguedas también escribe literatura indigenista)En 1898 se publica Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner, donde, sin dejar de incluir elementos románticos y naturalistas, denuncia la situación del indígena en la sociedad peruana. Esta novela está considerada como transición entre indianismo e indigenismo.


Apologética Historia: la concibe como continuación de La Historia General de las Indias. Aquí se centra en la descripción del Nuevo Mundo y sus habitantes. Se divide en tres libros:

v         Primer libro: descripción de la isla La Españoleta: belleza y riqueza de la tierra.

v         Segundo libro: organización social y cultural del indígena.

v         Tercer libro: demostración de la capacidad racional del indígena

Le falta de objetividad, pero no encubre sistemáticamente las “inferioridades sociales” de los pueblos, ya esto lo acuña al atraso de la evolución histórica y se puede remediar con la enseñanza.

Además de las obras mencionadas, Fray Bartolomé de las Casas tiene otra obra llamada De unico vocationis modo, el latín era la lengua universal. Esta obra no se conserva completa. Aquí defiende la llamada de Dios a todos los pueblos de la tierra e insiste en que el único modo de transmitir la fe es a través de la constante dulzura en la enseñanza y no imponiéndola por la fuerza. Es una obra erudita donde, para darnos estas ideas, utiliza argumentos bíblicos, patrísticos e históricos. Todo ello lo aprendió en el tiempo que estuvo en La Españoleta estudiando.

Bernal Díaz del Castillo (1496-1582)

Nace en Medina del Campo entre octubre de 1495 y marzo de 1496. A los dieciocho años embarca para América. En Cuba firma parte de tres expediciones (una por año entre 1517-1519), pero será la tercera, en la que le acompaña Hernán Cortés, la más importante, de hecho es la que aparece en su crónica. Vuelve a España en 1538 buscando un premio a su labor en el Nuevo Mundo y se le concede una encomienda en Guatemala. Después de otra serie de viajes a la Península, se instala en Guatemala hasta su muerte.

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España fue escrita después de su segundo viaje a la península, fiándose de su memoria, ya que jamás tomó notas en el campo de batalla. Por esta razón hay que hablar de falta de justeza cronológica, ya que se debe tener en cuenta que, además, cuando escribió la obra, tenía ya sesenta años (muchos para el siglo XVI). Hay distintas teorías sobre por

qué escribió las crónicas: Manuel Alvar habla de la melancolía del pasado, pero la más extendida es la que propone el propio Díaz del Castillo: según iba escribiendo su obra, conocía las crónicas de otros (como la de López de Gomara) y, según él, no se ajustaban a la realidad. López de Gomara era un capellán de la tropa de Hernán Cortés. Cuando escribe su obra no lo hace por decisión propia, sino por encargo del hijo de Cortés. Díaz del Castillo critica esta obra porque dice que Gomara es injusto con los soldados y que solo glorifica la figura de Hernán Cortés. Díaz del Castillo dice la verdad, porque su intención es demostrar una realidad en la conquista de México. Nunca habla en contra de Hernán Cortés, sino que resalta la labor colectiva de los demás soldados.

El contenido de su obra comienza con hechos que van desde 1514 hasta 1568. Aunque el interés fundamentalmente se centra en los acontecimientos desde 1517 hasta 1521 (conquista de México). Se publica en el siglo XVII y fue utilizada por los historiadores. A lo largo de los siglos ha tenido diferentes consideraciones:
v         Obra nacida por la envidia que le tenía Díaz del Castillo a Hernán Cortés.

v         En el siglo XIX se pensaba que era un soldado vanidoso que solo quería ser recordado.

v         Hoy se piensa que es aportación historiográfica de primer orden en lo que se refiere a contenido histórico.


Desde el punto de vista de la lengua, es un testimonio de la importancia que tuvo el náhuatl para la  gente  que estuvo allí. Se  considera  un  “diccionario”  del  náhuatl  ya  que hay referencias a flora, fauna,  etcétera  y la  traducción al castellano.


Los antecedentes de la autobiografía. Se publicó en el siglo XVII y tuvo distintas apreciaciones de la crítica a lo largo de la historia. Consta de

212 capítulos y se sabe que tenía intención de añadir más. El manuscrito de la crónica lo encontró Fray Alonso Remón, miembro de la escuela de Lope de Vega, en una biblioteca particular, y lo mandó a la imprenta.

Tiene un estilo sencillo, con una descripción penetrante, frases cortas, etc. Se nota la hispanización del náhuatl.

Esta crónica tiene mérito porque fue escrita muchos años después de haber sido vivida y teniendo en cuenta que el cronista no tomó notas (por eso a veces no recuerda cierto tipo de detalles).

Autores que exponen la realidad de la naturaleza americana que vivían

Hasta ahora había crónicas tal y como los cronistas ven las cosas. Pero en los siguientes autores no solo hay historia, sino que juegan con elementos fantásticos. Por eso, hay quien dice que aquí podría haber un antecedente del realismo mágico:

Alvar Núñez Cabeza de Vaca: personaje real, es el prototipo del héroe de una novela de aventuras. Su existencia y cuantos peligros corrió, la narró él mismo en su obra Naufragios, impresa en el año 1542 con el título de La relación que dio Alvar Núñez Cabeza de Vaca de lo acaecido en las Indias en la armada donde iba por Gobernador Pánfilo de Narváez, desde el año de veinte y siete hasta el año de treinta y seis que volvió a Sevilla con tres de su compañía. En esta obra hay una narración más fantástica que real.

Fray Gaspar de Carvajal: ofrece una Relación del nuevo descubrimiento del famoso río grande de Las Amazonas. Su intención al describirla es justificar por qué Orellana no regresó al lado de Francisco Pizarro cuando estaban en el Amazonas. Introduce un relato que pone en boca de un indio, que va contestado a las preguntas del capitán del barco, es la “leyenda de Las Amazonas”, lo que parece más ser fruto de la fantasía del narrador que la realidad vista pro Carvajal. Utiliza el recurso de contar lo que él ha oído a otro; así, no podemos deducir que certifica su veracidad, sino que se limita a contar lo que ha oído. Sin embargo, lo que narra tiene verosimilitud.



Lecturas

Extracto del Diario de abordo de Cristóbal Colón8

El texto que transcribimos a continuación es un documento importantísimo para conocer las impresiones que causó en los primeros navegantes que llegaron a América el encuentro con el Nuevo Mundo y con sus habitantes. No tenemos el diario de Cristóbal Colón en su versión original, sino en la que nos ha dejado fray Bartolomé de las Casas. No obstante, en algunos casos, el fraile dominico nos ha trascrito párrafos completos del diario del Almirante; en general podemos percibir qué párrafos han pasado por la mano de fray Bartolomé y cuáles son colombinos de primera mano por el uso de la persona (cuando habla fray Bartolomé lo hace en tercera persona: "navegó", "anduvieron", etc. y cuando lo hace Colón usa la primera persona: "vi", "partí", etc.); normalmente, fray Bartolomé aclara explícitamente cuando el texto es de Colón, usando cláusulas como: "estas son palabras formales del almirante".

“Jueves, 11 de octubre

Navegó al Oeste-sudoeste. Tuvieron mucha mar, más que en todo el viaje habían tenido. Vieron pardelas9 y un junco verde junto a la nao. Vieron los de la carabela Pinta una caña y un palo, y tomaron otro palillo labrado a lo que parecía con hierro, y un pedazo de caña y otra hierba que nace en tierra y una tablilla. Los de la carabela Niña también vieron otras señales de tierra y un palillo cargado de escaramujos. Con estas señales respiraron y se alegraron todos. Anduvieron este día, hasta puesto el sol, 27 leguas. Después de puesto el sol, navegó a su primer camino al oeste. Andarían doce millas cada hora, y hasta dos horas después de medianoche andarían 90 millas, que son 22 leguas y media. Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra [la] vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana, puesto que el Almirante, a las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vio lumbre; aunque fue cosa tan cerrada que no quiso afirmar que

fuese tierra, pero llamó a Pero Gutiérrez repostero de estrados del Rey y díjole que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo, y la vio. Díjolo también a Rodrigo Sánchez de Segovia, que el Rey y la Reina enviaban en la armada como veedor, el cual no vio nada porque no estaba en lugar adonde la pudiese ver. Después que el Almirante lo dijo, se vio una vez o dos, y era como una candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos pareciera ser indicio de tierra. Por lo cual, cuando dijeron la Salve, que la acostumbran decir y cantar a su manera todos los marineros y se hallan todos, rogó y los amonestó el Almirante que hiciesen buena guarda del castillo de proa, y mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que veía tierra le daría luego un jubón de seda, [aparte de] las otras mercedes que los Reyes habían prometido, que eran diez mil maravedís de juro a quien primero la viese10. A las dos horas después de media noche apareció la tierra, de la cual estarían dos leguas. Amainaron todas las velas, y quedaron con el treo que es la vela grande, sin bonetas, y se pusieron a la corda, temporizando hasta el día viernes que llegaron a una isleta de los lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní. Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yañez, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una una isleta de los lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní.


8  El texto ha sido tomado de: Cristóbal COLON, Textos y documentos completos. Relaciones de viajes, cartas y memoriales, 2a. reimp., Madrid 1989, 381 + mapas. Con adaptación a los usos modernos de la grafía, y ligeramente de la redacción.
9  Aves marinas.



Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yañez, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una I, encima de cada letra su corona, una de un cabo de la + y otra de otro. Puestos en tierra vieron árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras. El Almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo de Escobedo escribano de toda la armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el Rey y por la Reina sus señores, haciendo las protestaciones que se requerían, como más largo se contiene en los testimonios que allí se hicieron por escrito. Luego se juntó allí mucha gente de la isla. Esto que sigue son palabras formales del Almirante en su libro de su primera navegación y descubrimiento de estas Indias. "Yo", dice él, "porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa fe con amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos adonde estábamos, nadando, y nos  traían  papagayos  e  hilo  de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otra cosas que nos[otros] les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y todo daban de aquello que tenían de buena voluntad, mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andaban todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más que una, harto moza, y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de XXX años, muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballos y cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. [Algunos] de ellos se pintan de prieto y ellos son del color de los canario11s, ni negros ni blancos, y [algunos] de ellos se pintan de blanco y [otros] de ellos de colorado, y [otros] de ellos de lo que hallan; y [algunos] de ellos se pintan las caras, y otros todo el cuerpo, y otros sólo los ojos, y otros sólo la nariz. Ellos no traen armas ni la conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro; sus azagayas son unas varas sin fierro y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pez, y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas qué era aquello, y ellos me mostraron cómo allí venía gente de otras islas que estaban cerca y les querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestras Altezas para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos de esta isla". Todas son palabras del Almirante.
10  El "juro" era una pensión perpetua que se concedía sobre las rentas públicas. Bartolomé de las Casas cuenta que los reyes asignaron esta cantidad a Cristóbal Colón, quien la cobró toda su vida con cargo a las carnicerías de la ciudad de Córdoba, y que parece fueron usufructuadas por Beatriz Enríquez de Arana, madre de Hernando Colón. Según una tradición, Rodrigo de Triana, despechado por la actitud de Colón, se hizo mahometano y se fue a vivir al Africa (Consuelo VARELA en: Cristóbal COLON, Textos y documentos..., pg. 29, nota 26)




Sábado, 13 de octubre

Luego que amaneció, vinieron a la playa muchos de estos hombres, todos mancebos, como dicho tengo, y todos de buena estatura, gente muy hermosa; los cabellos no crespos, sino corredíos [lacios] y gruesos como sedas de caballo, y todos de la frente y cabeza muy ancha, más que otra generación que hasta aquí haya visto; y los ojos muy hermosos y no pequeños; y ellos ninguno prieto [negro], sino del color de los canarios[...]. Las piernas muy derechas, todos a una mano, y no barriga, sin muy bien hecha. Ellos vinieron a la nao con almadías [canoas], que son hechas del pie de un árbol como un barco largo y todo de un pedazo[...]. Y yo estaba atento y trabajaba de saber si había oro, y vi que algunos de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen en la nariz. Y por señas pude entender que, yendo al Sur o volviendo la isla por el sur, que estaba allí un Rey que tenía grandes vasos de ello y tenía muy mucho[...]. Y esta gente es harto mansa, y por las ganas de tener de nuestras cosas, y temiendo que no se les ha de dar sin que den algo y no lo tienen, toman lo que pueden y se echan luego a nadar; mas todo lo que tienen lo dan por cualquier cosa que les den, que hasta los pedazos de las escudillas y de las tazas de vidrio rotas rescataban, hasta que vi dar 16 ovillos de algodón por tres ceotís12 de Portugal, que es una blanca de Castilla, y en ellos habría más de una arroba de algodón hilado. Esto defendería yo y no dejaría tomar a nadie sino que yo lo mandaría tomar todo para vuestras Altezas, si tuviera en cantidad. Aquí nace en esta isla, mas por el poco tiempo no pude dar así del todo fe. Y también aquí nace el oro que traen colgado a la nariz, mas, por no perder tiempo, quiero ir a ver si puedo topar a la isla de Cipango. Ahora como fue noche todos se fueron a tierra con sus almadías.

   Domingo, 14 de octubre


...y vide un pedazo de tierra que se hace como isla, aunque no lo es, en que había seis casas, el cual se pudiera atajar en dos días por isla, aunque yo no veo ser necesario, porque esta gente es muy simple en armas, como verán Vuestras Altezas de siete que yo hice tomar para llevarlos y aprender nuestra habla y [de]volverlos, salvo que Vuestras Altezas cuando mandaren puédenlos todos llevar a Castilla o tenerlos en la misma   isla   cautivos,    porque     con   con cincuenta hombres los tendrán todos sojuzgados, y les harán hacer todo lo que quisieren...”


11  En varias ocasiones Colón compara el color de los habitantes del Nuevo Mundo con el de los habitantes de las Islas Canarias. En efecto, en la antigüedad se tenía la creencia de que a medida que se avanzaba en latitud hacia el sur el color de la piel se volvía más oscura. En un paralelo inferior a las Canarias Colón pensaba encontrarse con hombres de piel negra, y de allí su estupor.
12  Moneda de cobre de la época de Juan I.



Actividades

1-   ¿Cuál era el objetivo del viaje de Colón?
2-   ¿Por qué llama “indios” a los taínos que habitaban las islas del Caribe?
3-   ¿Cómo describe Colón la naturaleza americana?

4-   ¿Por qué exagera Colón las bondades de las Indias?
5- ¿Cómo caracteriza el Almirante a los indígenas y por qué? ¿Cómo, según Colón, los taínos los percibieron a él y a sus hombres? y ¿qué importancia crees que tiene esa percepción?





Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias

“Descubriéronse las Indias en el año de mil y cuatrocientos y noventa y dos. Fuéronse a poblar el año siguiente de cristianos españoles, por manera que ha cuarenta e nueve años que fueron a ellas cantidad de españoles; e la primera tierra donde entraron para hecho de poblar fué la grande y felicísima isla Española, que tiene seiscientas leguas en torno. Hay otras muy grandes e infinitas islas alrededor, por todas las partes della, que todas estaban e las vimos las más pobladas e llenas de naturales gentes, indios dellas, que puede ser tierra poblada en el mundo. La tierra firme, que está de esta isla por lo más cercano docientas e cincuenta leguas, pocas más, tiene de costa de mar más de diez mil leguas descubiertas, e cada día se descubren más, todas llenas como una colmena de gentes en lo que hasta el año de

cuarenta e uno se ha descubierto, que parece que puso Dios en aquellas tierras todo el golpe o la mayor cantidad de todo el linaje humano.

Todas estas universas e infinitas gentes a todo género crió Dios los más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísimas y fidelísimas a sus señores naturales e a los cristianos a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas e quietas, sin rencillas ni bullicios, no rijosos, no querulosos, sin rencores, sin odios, sin desear venganzas, que hay en el mundo. Son asimismo las gentes más delicadas, flacas y tiernas en complisión6 e que menos pueden sufrir trabajos y que más fácilmente mueren de cualquiera enfermedad, que ni hijos de príncipes e señores entre nosotros, criados en regalos e delicada vida, no son más delicados que ellos, aunque sean de los que entre ellos son de linaje de labradores.

Son también gentes paupérrimas y que menos poseen ni quieren poseer de bienes temporales; e por esto no soberbias, no ambiciosas, no codiciosas. Su comida es tal, que la de los sanctos padres en el desierto no parece haber sido más estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, comúnmente, son en cueros, cubiertas sus vergüenzas, e cuando mucho cúbrense con una manta de algodón, que será como vara y media o dos varas de lienzo en cuadra. Sus camas son encima de una estera, e cuando mucho, duermen en unas como redes colgadas, que en lengua de la isla Española llamaban hamacas.

Son eso mesmo de limpios e desocupados e vivos entendimientos, muy capaces e dóciles para toda buena doctrina; aptísimos para recebir nuestra sancta fee católica e ser dotados de virtuosas costumbres, e las que menos impedimientos tienen para esto, que Dios crió en el mundo. Y son tan importunas desque una vez comienzan a tener noticia de las cosas de la fee, para saberlas, y en ejercitar los sacramentos de la Iglesia y el culto divino, que digo verdad que han menester los religiosos, para sufrillos, ser dotados por Dios de don muy señalado de paciencia; e, finalmente, yo he oído decir a muchos seglares españoles de muchos años acá e muchas veces, no pudiendo negar la bondad que en ellos veen: «Cierto estas gentes eran las más bienaventuradas del mundo si solamente conocieran a Dios.»

En estas ovejas mansas, y de las calidades susodichas por su Hacedor y Criador así dotadas, entraron los españoles, desde luego que las conocieron, como lobos e tigres y leones cruelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, hasta hoy, e hoy en este día lo hacen, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas por las extrañas y nuevas e varias e nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad, de las cuales algunas pocas abajo se dirán, en tanto grado, que habiendo en la isla Española sobre tres cuentos de ánimas que vimos, no hay hoy de los naturales de ella docientas personas. La isla de Cuba es cuasi tan luenga como desde Valladolid a Roma; está hoy cuasi toda despoblada. La isla de Sant Juan e la de Jamaica, islas muy grandes e muy felices e graciosas, ambas están asoladas. Las islas de los Lucayos, que están comarcanas a la Española y a Cuba por la parte del Norte, que son más de sesenta con las que llamaban de Gigantes e otras islas grandes e chicas, e que la peor dellas es más fértil e graciosa que la huerta del rey de Sevilla, e la más sana tierra del mundo, en las cuales había más de quinientas mil ánimas, no hay hoy una sola criatura. Todas las mataron trayéndolas e por traellas a la isla Española, después que veían que se les acababan los naturales della. Andando en navío tres años a rebuscar por ellas la gente que había, después de haber sido vendimiadas, porque un buen cristiano se movió por piedad para los que se hallasen convertirlos e ganarlos a Cristo, no se hallaron sino once personas, las cuales yo vide. Otras más de treinta islas, que están en


comarca de la isla de Sant Juan, por la misma causa están despobladas e perdidas. Serán todas estas islas, de tierra, más de dos mil leguas, que todas están despobladas e desiertas de gente.

De la gran tierra firme somos ciertos que nuestros españoles por sus crueldades y nefandas obras han despoblado y asolado y que están hoy desiertas, estando llenas de hombres racionales, más de diez reinos mayores que toda España, aunque entre Aragón y Portugal en ellos, y más tierra que hay de Sevilla a Jerusalén dos veces, que son más de dos mil leguas.

Daremos por cuenta muy cierta y verdadera que son muertas en los dichos cuarenta años por las dichas tiranías e infernales obras de los cristianos, injusta y tiránicamente, más de doce cuentos de ánimas, hombres y mujeres y niños; y en verdad que creo, sin pensar engañarme, que son más de quince cuentos.

Dos maneras generales y principales han tenido los que allá han pasado, que se llaman cristianos, en estirpar y raer de la haz de la tierra a aquellas miserandas naciones. La una, por injustas, crueles, sangrientas y tiránicas guerras. La otra, después que han muerto todos los que podrían anhelar o sospirar o pensar en libertad, o en salir de los tormentos que padecen, como son todos los señores naturales y los hombres varones (porque comúnmente no dejan en las guerras a vida sino los mozos y mujeres), oprimiéndolos con la más dura, horrible y áspera servidumbre en que jamás hombres ni bestias pudieron ser puestas. A estas dos maneras de tiranía infernal se reducen e ser resuelven o subalternan como a géneros todas las otras diversas y varias de asolar aquellas gentes, que son infinitas.

La causa por que han muerto y destruído tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas (conviene a saber): por la insaciable codicia e ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas, e las gentes tan humildes, tan pacientes y tan fáciles a sujetarlas; a las cuales no han tenido más respecto ni dellas han hecho más cuenta ni estima (hablo con verdad por lo que sé y he visto todo el dicho tiempo), no digo que de bestias (porque pluguiera a Dios que como a bestias las hubieran tractado y estimado), pero como y menos que estiércol de las plazas. Y así han curado de sus vidas y de sus ánimas, e por esto todos los números e cuentos dichos han muerto sin fee, sin sacramentos. Y esta es una muy notoria y averiguada verdad, que todos, aunque sean los tiranos y matadores, la saben e la confiesan: que nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hubieron recebido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos.”



Actividades

1- ¿Cómo plantea fray Bartolomé de las Casas la naturaleza de los americanos?


2- ¿Cómo describe el autor la justicia administrada a la población nativa y por qué esto es importante en su argumentación?





Historia verdadera de la conquista de la Nueva España13

Cómo Cortés preguntó a Mase-Escaci e a Xicotenga
por las cosas de México, y lo que en la relación dijeron.
Luego Cortés apartó aquellos caciques, y les preguntó muy por extenso las cosas de México; y Xicotenga, como era más avisado y gran señor, tomó la mano a hablar, y de cuando en cuando le ayudaba Mase-Escaci, que también era gran señor, y dijeron que tenía Montezuma tan grandes poderes de gente de guerra, que cuando quería tomar un pueblo o hacer un asalto en una provincia, que ponía en campo cien mil hombres, y que esto que lo tenía bien experimentado por las guerras y enemistades pasadas que con ellos tienen más de cien años; y Cortés le dijo: "Pues con tanto guerrero como decías que venían sobre vosotros, ¿cómo nunca os acabaron de vencer?" Y respondieron que, puesto que algunas veces les desbarataban y mataban,

y llevaban muchos de sus vasallos para sacrificar, que también de los contrarios quedaban en el campo muchos muertos y otros presos, y que no venían tan encubiertos, que dello no tuviesen noticia, y cuando lo sabían, que se apercibían con todos sus poderes, y con ayuda de los Guaxocingo se defendían e ofendían; e que, como todas las provincias y pueblos que ha robado Montezuma y puesto debajo de su dominio estaban muy mal con los mexicanos, y traían dellos por fuerza a la guerra, no pelean de buena voluntad; antes de los mismos tenían avisos, y que a esta causa les defendían sus tierras lo mejor que podían, y que donde más mal les había venido a la continua es de una ciudad muy grande que está de allí andadura de un día, que se dice Cholula, que son grandes traidores, y que allí metía Montezuma secretamente sus capitanías; y como estaban cerca, de noche, hacían salto, y más dijo Mase-Escaci, que tenía Montezuma en todas las provincias puestas guarniciones de muchos guerreros, sin los muchos que sacaba de la ciudad, y que todas aquellas provincias le tributan oro y plata, y plumas y piedras y ropa de mantas y algodón, e indios e indias para sacrificar, y otros para servir; y que es tan grande señor, que todo lo que quiere tiene, y que las casas en que vive tiene llenas de riquezas de la tierra están en su poder; y luego contaron del gran servicio de su casa, que era para nunca acabar si lo hubiese aquí de decir, pues de las muchas mujeres que tenía, y cómo casaba alguna dellas, de todo daban relación; y luego dicen de la gran fortaleza de su ciudad, de la manera que es la laguna, y la hondura del agua, y de las calzadas que hay por donde han de entrar en la ciudad, y las puentes de madera que tienen en cada calzada y cómo entra y sale por el estrecho de abertura que hay en cada puente, y cómo en alzando cualquiera dellas de pueden quedar aislados entre puente y puente sin entrar en su ciudad; y cómo está toda la mayor parte de la ciudad poblada dentro en la laguna, y no se puede pasar de casa en casa si no es por unas puentes elevadizas que tienen hechas, o en canoas, y todas las casas son de azoteas, y en las azoteas tienen hechos como a maneras de mamparos, y pueden pelear desde encima dellas, y la manera como se provee la ciudad de agua dulce desde una fuente que se dice Chapultepeque, que está en la ciudad obra de media legua, y va el agua por unos edificios, y llega en parte que con canoas la llevan a vender por las calles; y luego contaron de la manera de las armas, que eran varas de a dos gajos, que tiraban con tiraderas, que pasan cualesquier armas, y muchos buenos flecheros, y otros con lanzas de pedernales que tienen una braza de cuchilla, hechas de arte que cortan más que navajas, y rodelas y armas de algodón, y muchos honderos con piedras rollizas e otras lanzas muy largas y espadas de a dos manos de navajas, y trajeron pintados en unos paños grandes de henequén las batallas que con ellos habían habido y la manera de pelear.

13  Fragmento tomado de Bernal Díaz del Castillo: Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, México, Porrúa, Colección Sepan Cuantos.


Y como nuestro capitán y todos nosotros estábamos ya  informados  de todo  lo que decían aquellos caciques,  estorbó  la plática  y metiólos en otra más honda,  y  fue  que  cómo  ellos habían venido a poblar   aquella   tierra,  e  de   qué  partes  vinieron,  que  tan  diferentes  y   enemigos  eran  de  los mexicanos,   siendo    tan    cerca   unas tierras

de otras;  y dijeron que les habían dicho sus   antecesores   que   en   los  tiempos pasados     que      había     entre     ellos      
poblados  hombres  y mujeres muy altos de  cuerpo  y  de  grandes  huesos,   que porque  eran   muy   malos  y  de   malas maneras, que los mataron peleando con ellos, y otros que quedaban se murieron e   para   que   viésemos  qué  tamaños e altos  cuerpos  tenían, trajeron un hueso  o  zancarrón  de   uno dellos,  y era muy grueso,  el  altor  del  tamaño  como   un hombre  de  razonable  estatura; y aquel zancarrón  era  desde la rodilla hasta la

cadera;  yo  me medí  con él, y tenía tan gran altor  como  yo,  puesto que soy de razonable cuerpo;  y  trajeron  otros pedazos de huesos como el primero, más estaban ya comidos y deshechos de la tierra;  y todos nos espantamos de ver  aquellos zancarrones,  y tuvimos por cierto haber  habido gigantes en esta tierra; y nuestro capitán Cortés nos dijo que sería bien enviar aquel gran  hueso  a  Castilla  para   que  lo  viese  su  majestad,  y  así  lo  enviamos   con  los   primeros procuradores  que  fueron;  también  dijeron  aquellos mismos caciques que sabían de aquellos sus antecesores  que  les  había  dicho  su  ídolo  en  quien  ellos  tenían mucha devoción, que vendrían hombres  de las partes de hacia donde sale el sol y de lejanas tierras a les sojuzgar y señorear: que si  somos  nosotros, holgarán dello, que pues tan esforzados y buenos somos; y cuando trataron las paces  se  les  acordó  desto  que  les  había dicho su ídolo, que por aquella causa nos dan sus hijas, para  tener  parientes  que  les  defendían  de  los  mexicanos; y  cuando acabaron su razonamiento, todos  quedamos  espantados,  y  decíamos  si  por  ventura  dicen  verdad;  y luego nuestro capitán Cortés les replicó, y dijo que ciertamente veníamos de hacia donde sale el sol, y que por esta causa nos envió el rey nuestro señor a tenerlos por hermanos, porque tiene noticias dellos, y que plegue a Dios nos dé gracia para que por nuestras manos e intercesión se salven; y dijimos todos: "Amén".

Hartos estarán ya los caballeros que esto leyeren de oír razonamientos y pláticas de nosotros a los de Tlascala, y ellos a nosotros; querría acabar, y por fuerza me he de detener en otras cosas que con ellos pasamos; y es que el volcán que está cabe Guaxocingo echaba aquella sazón que estábamos en Tlascala mucho fuego, más que otras veces solía echar; de lo cual nuestro capitán Cortés y todos nosotros, como no habíamos visto tal, nos admiramos dello; y un capitán de los nuestros, que se decía Diego de Ordás, tomóle codicia de ir a ver qué cosa era, y demandó licencia a nuestro general para subir en él; la cual licencia se dio, u aun de hecho se lo mandó; y llevó consigo dos de nuestros soldados y ciertos indios principales de Guaxocingo, y los principales que consigo llevaba poníanle temor con decirle que cuando estuviese a medio camino de Popocatepeque, que así se llamaba aquel volcán, no podría sufrir el temblor de la tierra ni llamas y piedra y ceniza que de él sale o que ellos no se atreverían a subir más de hasta donde tienen unos cues de ídolos, que llaman los teules de Popocatepeque; y todavía el Diego de Ordás con sus dos compañeros fue su camino hasta llegar arriba, y los indios que iban en su compañía se le quedaron en lo bajo; después el Ordás y los dos soldados vieron al subir que comenzó el volcán a echar grandes llamaradas de fuego y piedras medio quemadas y livianas y mucha ceniza, y que temblaba toda aquella sierra y montaña adonde está el volcán, y estuvieron quedos sin dar más paso adelante hasta de allí a una hora, que sintieron que había pasado aquella llamarada y que no echaba tanta ceniza ni humo, y subieron hasta la boca, que era muy redonda y ancha, y que había en el anchor un cuarto de legua, y que desde allí se parecía la gran ciudad de México y toda la laguna y todos los pueblos que están en ella poblados; y está este volcán de México obra doce o trece leguas; y después de bien visto, muy gozoso el Ordás, y admirado de haber visto a México y sus ciudades, volvió a Tlascala con sus compañeros, y los indios de Guaxocingo y los de Tlascala se lo tuvieron a mucho atrevimiento, y cuando lo contaban al capitán Cortes y a todos nosotros, como en aquella sazón no había visto ni oído, como ahora, que sabemos lo que es, y han subido encima de la boca muchos españoles y aun frailes franciscanos, nos admirábamos entonces dello; y cuando fue Diego de Ordás a Castilla lo demandó por armas a su majestad, e así las tiene ahora un su sobrino que vive en la Puebla; y después acá desque estamos en esta tierra no le habemos visto echar tanto fuego ni con tanto ruido como al principio, y aun estuvo ciertos años que no echaba fuego, hasta el año de mil quinientos y treinta y nueve, que echó muy grandes llamas y piedras y ceniza. Dejemos de contar del volcán, que ahora, que sabemos qué cosa es y habemos visto otros volcanes, como los de Nicaragua y los de Guatemala, se podían haber callado los de Guaxocingo sin poner en relación.




Actividades

1-   ¿Por qué Bernal Díaz del Castillo emplea el adjetivo “verdadera” en el título de su obra? ¿Crees que su historia es “verdadera”? Explica justificadamente tu respuesta.

2-   ¿Qué entiendes por transculturación y cómo observamos este fenómeno en la América colonial?

3-   Relee los párrafos donde hay referencias a Cortés y explica cómo lo caracteriza el autor.



[1] TORRES VINDAS, Javier (2007). Tres miradas sociológicas sobre Literaturas Latinoamericanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario